

Melincué es un pueblo de la provincia de Santa Fé de 2.400 habitantes enclavado en la rica pampa húmeda, a 340 km al noroeste de Buenos Aires, Argentina.
Podría ser un pueblo más de los tantos que hay, pero lo que hace a los pueblos son su gente y por eso hoy no es un pueblo más.Esta es la historia:
Eran los tiempos del miedo, de la dictadura. Una jóven pareja fue torturada salvajemente. Los tiraron inertes para contagiar angustias y pavura. Los nuertos no murieron, o no murieron del todo.Los rescató la memoria de un pueblo que no tiene desaparecidos, Melincué, pero que se resistió a olvidar a esos dos cuerpos mutilados.
Pasaron los años, hasta que en el año 2003 una profesora del secundario les encargó a sus alumnos del último año hacer un trabajo de investigación...Y los estudiantes descubrieron lo que la dictadura se quiso llevar a la tumba, quienes eran esos dos muertos que tenían la edad de ellos cuando fueron asesinados.
Pasaron los años, hasta que en el año 2003 una profesora del secundario les encargó a sus alumnos del último año hacer un trabajo de investigación...Y los estudiantes descubrieron lo que la dictadura se quiso llevar a la tumba, quienes eran esos dos muertos que tenían la edad de ellos cuando fueron asesinados.
El trabajo escolar llegó en 2008 a manos de la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe, que resolvió indagar sobre la cuestión y a finales de ese año contactó a Eric Domergue, quien a su vez acudió al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), grupo de expertos argentinos dedicado a la identificación de restos humanos.
Cabe agregar que en esta búsqueda de la verdad también contribuyó un ex funcionario judicial que protegió el expediente a través del tiempo, por otra parte el cementerio sufrió una gran inundación pero gracias a que los habitantes conocían el lugar donde estaban enterrados los cuerpos los mismos pudieron ser encontrados.
Cabe agregar que en esta búsqueda de la verdad también contribuyó un ex funcionario judicial que protegió el expediente a través del tiempo, por otra parte el cementerio sufrió una gran inundación pero gracias a que los habitantes conocían el lugar donde estaban enterrados los cuerpos los mismos pudieron ser encontrados.
Los padres de Yves, que viven en Francia y tienen 79 y 80 años, recibieron la noticia de la identificación del cuerpo de su hijo con "emoción y alivio"..