
Nos encontramos una gran cantidad de travesuras que hacen los niños, algunas realmente ingeniosas que llegan a sorprendernos, incluso si recordamos un poco nuestra infancia, veremos que de igual modo nosotros también las hacíamos.
Cortarse el pelo con unas dotes auténticas de peluquero, cortarle el pelo a alguien que está durmiendo, tirar los juguetes por la ventana o simplemente introducir cualquier objeto dentro del video o del dvd. Toda una serie de travesuras típicas de la edad, claro que también influye el carácter del niño para que una travesura sea mayor o menor.
Algunas veces sus travesuras han sido la causa de nuestras risas por su ingenio u originalidad, otras veces nos enojamos con el pequeño diablillo, pero en el fondo nos damos cuenta que es una evolución natural. Nos imitan la conducta, como cuando ve que mamá se pone la crema de la cara y cuando tiene la oportunidad él hace lo mismo gastando más de medio bote de una crema que es bien cara, .Algunos de los accidentes infantiles, son debido a las travesuras y por esta razón, debemos ponerles freno ya que algún día la travesura podría estar fuera de límites y podría tener unas consecuencias nefastas. Aunque sea normal que un niño haga trastadas, tenemos la responsabilidad de transmitir a los hijos unas normas de conducta, pero también debemos discernir de las travesuras peligrosas de las que no lo son.
Mi hijo mayor era muy liero, la que más nos impactó y siempre recordamos es cuando fuimos a pasear a un parque muy grande, con enormes árboles y de pronto desaparece, no está por ningún lado. Era un niño de 4 años, delgadito y chiquito, preguntamos por todos el parque, nadie lo había visto. Ya desesperados decidimos ir a la policía, cuando Franco va a cerrar el baúl descubre que el pequeño demonio estaba allí escondido.
Cortarse el pelo con unas dotes auténticas de peluquero, cortarle el pelo a alguien que está durmiendo, tirar los juguetes por la ventana o simplemente introducir cualquier objeto dentro del video o del dvd. Toda una serie de travesuras típicas de la edad, claro que también influye el carácter del niño para que una travesura sea mayor o menor.
Algunas veces sus travesuras han sido la causa de nuestras risas por su ingenio u originalidad, otras veces nos enojamos con el pequeño diablillo, pero en el fondo nos damos cuenta que es una evolución natural. Nos imitan la conducta, como cuando ve que mamá se pone la crema de la cara y cuando tiene la oportunidad él hace lo mismo gastando más de medio bote de una crema que es bien cara, .Algunos de los accidentes infantiles, son debido a las travesuras y por esta razón, debemos ponerles freno ya que algún día la travesura podría estar fuera de límites y podría tener unas consecuencias nefastas. Aunque sea normal que un niño haga trastadas, tenemos la responsabilidad de transmitir a los hijos unas normas de conducta, pero también debemos discernir de las travesuras peligrosas de las que no lo son.
Mi hijo mayor era muy liero, la que más nos impactó y siempre recordamos es cuando fuimos a pasear a un parque muy grande, con enormes árboles y de pronto desaparece, no está por ningún lado. Era un niño de 4 años, delgadito y chiquito, preguntamos por todos el parque, nadie lo había visto. Ya desesperados decidimos ir a la policía, cuando Franco va a cerrar el baúl descubre que el pequeño demonio estaba allí escondido.
Seguramente muchos de ustedes tendrán anécdotas que contar de sus travesuras o de sus niños, queda abierta la invitación para reirnos juntos.